Rosalía Banet, Constelaciones dismórficas

Del 12 de noviembre al 19 de diciembre de 2015

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Rosalía Banet –Premio de la Comunidad de Madrid Estampa 2015– expone en Twin Gallery “Constelaciones dismórficas”, una reflexión sobre el ser humano dentro de un mundo cada vez más deshumanizado y alienador, un sistema que nos hace vivir en permanente conflicto y desequilibrio con nuestra esencia y entorno.

El proyecto está formado por una instalación compuesta por más de 250 constelaciones humanas, dibujos sobre papel de diferentes tamaños, con fondo negro, sobre los que se dibujan las luces de pueblos, ciudades y urbanizaciones a modo de constelaciones. La muestra cuenta con una serie de esculturas en forma de planetas enfermos, esferas que simulan ser de piel: dermis con infecciones, pruritos y otras alteraciones cuyo origen no se haya en la superficie sino en el interior. Son enfermedades psicosomáticas que en este trabajo simbolizan el signo de nuestro tiempo, un tiempo confuso dentro del cual el ser humano se agita entre la obsesión, la dispersión y la desidia. Rastros corporales, fragmentos enfermos que aluden a la fragilidad, que muestran la vulnerabilidad del ser humano dentro del sistema que habitamos. La exposición se completa con un pequeño gabinete de dibujos que, bajo el título de “Sangre”, reflexiona en rojo sobre el ser humano dentro de la sociedad actual.

 

Rosalía Banet, Cartografías del dolor

Del 20 de septiembre al 18 de octubre de 2013

Obra           Biografía         Nota Prensa

El 20 de septiembre de 2013 la artista Rosalía Banet inauguró en Twin Gallery Cartografías del dolor, la primera exposición individual de la artista madrileña en la capital después de casi seis años, compuesta por dibujos de mapas de piel como símbolo de la fragilidad del mundo que habitamos, en la que incluía una serie de dibujos digitales y un vídeo. La muestra inauguró la temporada 2013-2014 de la galería y se pudo visitar hasta el 18 de octubre. En una de sus fábulas más conocidas, Borges imaginó un imperio donde el arte de la cartografía había logrado tal nivel de perfección y desmesura que llegaron a fabricar “un Mapa del Imperio que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él”. La distancia había sido abolida y el territorio real igualaba su representación… Rosalía Banet en esta nueva etapa de su trabajo emprende una estrategia parecida al confeccionar un mural vertebrado por quince mapas “mudos” cuya silueta y topografía corresponde a los países más pobres del planeta. Aparentemente convencionales, a medida que nos aproximamos descubrimos que la escala ha sido subvertida hasta lo imposible y nos encontramos ante mapas dérmicos, elaborados con nuestra corteza (como las cartas de navegación de antaño, que eran de cuero animal), esto es, cartografías corporales con relieve de piel e hidrografía de sangre. La artista ha tomado como referencia pieles reales de personas que de alguna manera representan cada uno de estos países aportando una dimensión humana a un tipo de representación –el mapa– que siempre obedece a unos intereses concretos (económicos, políticos, estratégicos… pero nunca humanitarios), para imponer una percepción del mundo, siempre subjetiva y parcial, dirigida al poder, la hegemonía y el control sobre el territorio, que se esfuerza por ordenar lo diverso, imponer distancias, fijar límites y “sentar verdad”, en un absurdo intento por poseer una imagen íntegra del planeta como un “todo idéntico”, labor a todas luces inabarcable. [...] Marta Mantecón, historiadora del arte.